Los gatos negros y la suerte

Los gatos negros son los favoritos de mucha gente por la perfección de su silueta estilizada, que sobre todo en movimiento, es de gran belleza. Su pelaje contrasta con los colores brillantes de sus ojos verdes o miel, generalmente. En Barcelona tenemos la suerte de contar con preciosos ejemplares de este tipo y no hay más que acercarse a las residencias felinas o de animales de la Ciudad Condal para poder conocer a más de uno.
Sin embargo aún hoy día hay personas que los consideran símbolo de mala suerte, pero ¿cuál es el origen de estos pensamientos? Realmente estos gatos siempre han levantado pasiones, positivas o negativas, pero su relación con la suerte viene de lejos.
Ya en el antiguo Egipto se les asociaba con la maternidad, la música, la danza y la alegría, por eso la diosa Baset, a la que se atribuyen las mismas cualidades, se representaba con un proporcionado cuerpo de mujer coronado por una sensual cabeza de gata.
También el pueblo romano creía en las bondades de este hermoso animal, por eso siempre llevaban a los gatos a las contiendas y eran como un guerrero más en los campos de batalla. Era tanta la devoción por este animal que sentían estos aguerridos luchadores que incluso promulgaron algunas leyes para protegerlos. Para los romanos, los felinos eran el equivalente simbólico a la victoria.
En la Europa Moderna los marineros y sus familias se sentían muy cercanos a los gatos puesto que consideraban que los protegían del mal y la desgracia. Así, tanto estos hombres como sus esposas se hacían acompañar de alguno durante las ausencias.
Pero no todo ha sido un camino de rosas para estos oscuros mininos, las tradiciones babilónica y hebrea los asociaban a las serpientes y su nefasta influencia en el hogar. Lo mismo sucedía y sucede en la India, donde se cree que la mala suerte puede llegar tras cruzarse con un gato negro.
Mucho después, en torno al siglo XVII, se comenzó a relacionar a los gatos negros con la brujería lo que provocó una verdadera masacre: torturas y decapitaciones felinas como consecuencia de la caza de brujas que se vivía en ese momento.
Fue gracias a Napoleón Bonaparte cuando se empezó a apaciguar este sentimiento de rechazo que la gente tenía por los gatos, al declarar él su amor por estos animales. Hoy día aún hay personas que creen que los gatos de color negro pueden traerles mala suerte, pero por suerte no toman represalias con ellos. De la misma manera, mucha gente está convencida de que si ven a uno les tocará la lotería… si no se es supersticioso, puestos a elegir, mejor quedarse siempre con lo positivo.

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