El secreto de la convivencia entre niños y mascotas

Cuando una nueva mascota llega a casa nos cambia la vida a todos, para mejor. Si hay niños, ellos son los más excitados ante la llegada del nuevo amigo que siempre está dispuesto a jugar, pero esta novedad puede dar lugar a la distracción a la hora de hacer los deberes. Muchos padres de familia con niños y perros no saben qué hacer ante situaciones de este tipo y desde Barcelona nos han llegado algunas consultas.

En primer lugar, hay que dejar claro que éste es un tema de fácil solución, que pasa por la educación y compartimentación. En realidad, está en tu mano decidir cuándo se puede jugar con el perro y cuándo hay que sentarse a hacer las tareas. Es importante que hables con tu hijo para que entienda la situación y las reglas.

El perro es un ser libre que también hará lo que se le haya enseñado. Si se le explica que no se puede ir a jugar a la habitación del hijo mientras está estudiando, el perro obedecerá. Si no tenemos éxito, podemos emplear otro tipo de soluciones como cerrar la puerta de la habitación del niño, o cerrar un área de la casa para que el perro y el niño estén en zonas diferentes y no interactúen. Salir nosotros con el perro de paseo durante la hora de estudio, puede ser la clave para evitar tentaciones y ruidos que hagan al niño perder la concentración.

Por otra parte, tener un perro cuando se es niño supone importantes beneficios para la persona en esa etapa de su desarrollo. El perro es un animal curioso por naturaleza, constantemente busca y reacciona ante distintos estímulos y su peculiar visión de las cosas ampliará las miras de tu hijo que incrementará su atención por el detalle y su gusto por conocer cosas nuevas.

Las salidas con el perro también le beneficiarán. Una mezcla de ejercicio y aire puro en dosis diarias que le acercarán al deporte y le alejarán del sedentarismo.

La socialización del perro es también la del humano. Cuando sale a pasear y conoce a otros de su misma especia, también se establecen relaciones entre los dueños, lo que favorecerá la aparición de actitudes abiertas en el niño, que le forjarán un carácter estable, lejos de la introversión, y le ayudarán a sentirse más seguro de sí mismo.

 

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