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Revisiones para prevenir enfermedades

Revisiones para prevenir enfermedades

La salud de nuestra mascota nos importa y mucho. Si queremos prevenir enfermedades o trastornos en nuestro perro o gato deberemos incorporar una serie de rutinas a nuestra vida diaria, que nos ayuden a detectar cualquier síntoma o cambio en el animal lo antes posible.

Para poder darnos cuenta de que algo no va bien primero tenemos que familiarizarnos con la anatomía de nuestra mascota, de forma que si produce cualquier tipo de cambio, éste nos sorprenda y llame nuestra atención.

En muchos casos la detección temprana de la enfermedad consigue salvar vidas o al menos prolongarlas con mayor calidad que si no se percibe a tiempo. Mantener los ojos bien abiertos y consultar con un especialista, si algo nos parece sospechoso y creemos que implica un menoscabo en la salud de nuestro perro o gato, es vital.

Para ello necesitaremos observar las distintas partes del cuerpo del animal. Empezaremos por la cabeza: ojos, boca y oídos. La aparición de legañas, velo o alteraciones en los ojos pueden ser los síntomas de una infección. La boca debe presentar unos dientes sin manchas, unas encías sanas de tonalidad homogénea, que no dejen al descubierto la raíz del diente, y un aliento que no sea malo. Los oídos tampoco deben oler mal, y su color debe ser rosa claro. Puede haber cera pero no en grandes cantidades ni de tonos oscuros.

En cuanto al cuerpo, una inspección visual acompañada de un ligero palpado nos permitirá saber si el animal presenta algún tipo de bulto, la zona de la cavidad abdominal precisará una mayor atención. La pérdida de pelo localizada así como la pérdida de peso, también nos alertan de que algo puede no ir bien. Los órganos sexuales habrán de examinarse también: los testículos, en el caso de los machos, para asegurarnos de que no hay bultos ni se encuentran retenidos. La zona de las glándulas mamarias en las hembras se deberá observar junto con los ganglios superficiales.

Por último examinaremos las patas y la zona de las uñas, asegurándonos de que no hay daños ni heridas que puedan desembocar en infecciones.

No podemos pasar por alto tampoco los excrementos, que no deben presentar manchas oscuras, ni ser demasiado líquidos. Si nos diésemos cuenta de que hay algo anormal en ellos habría que consultarlo con un especialista.

En general y como resumen podemos decir que un examen visual diario se debe complementar con uno más a fondo, como se ha explicado, una vez cada semana o dos semanas aproximadamente. Estas medidas no sustituyen en ningún caso las visitas a la clínica veterinaria, que no pueden faltar. Si durante nuestros exámenes descubriésemos alguna anomalía o cambio llamativo en nuestra mascota deberíamos ponerlo cuanto antes en conocimiento del veterinario.

Fundas para las uñas de los gatos

Fundas para las uñas de los gatos

Los arañazos de nuestro gato en puertas, muebles, textiles y demás lugares del mobiliario de nuestro hogar son una continua preocupación que a veces nos hace pensar que no tiene solución. Los gatos, por su naturaleza tienden a afilarse las uñas y para ello utilizan las superficies más insospechadas para nosotros, que para ellos son, simplemente, las que pillan más a mano o las que más les gustan.

Puedes intentar educar a tu gato con diferentes trucos que tengan como base el refuerzo positivo aplicado a su adiestramiento, como por ejemplo premiando cuando utiliza el rascador. También puedes emplear técnicas que consigan que le resulte desagradable arañar un cierto lugar de la casa, con papel de plata, algún sonido desagradable o pulverizando un poco de agua sobre él cuando se acerque a esa zona.

Sin embargo, si tu gato es bastante testarudo y no hay manera de cambiar sus costumbres te recomendamos el uso de fundas para las uñas de los gatos.

Este invento que está muy demandado en otros países, también puede conseguirse en España en distintas tiendas de animales o en tiendas online. Su aplicación es sencilla y es indolora. Desde luego se plantea como la mejor alternativa a aquellas personas que están pensando en quitarle las uñas al gato, un proceso quirúrgico que puede tener consecuencias psicológicas para el animal, además de los riesgos de someterlo a una intervención de estas características.

Para colocar las fundas de uña al gato primero deberás limpiar bien las uñas para proceder a cortarlas a continuación. Es el momento de aplicar el pegamento que fijará las fundas a cada uña.

Pueden utilizarse para las patas delanteras y para las traseras, aunque generalmente sólo se emplean para las primeras, ya que son las que suelen causar los desaguisados. Su duración oscila entre las tres y las cinco semanas, ya que el crecimiento de la uña del gato y su propia actividad terminan por hacer que se desprendan, sin embargo, no hay que preocuparse ya que el material de que están hechas no es tóxico ni perjudicial para la salud de nuestra mascota, caso de que se comiese alguna.

Están disponibles en cuatro formatos, dependiendo del tamaño de nuestro gato: cachorro, joven, adulto y adulto XXL y además no les resulta extraño llevarlas ya que incluso permiten la retractación. La forma de andar y los típicos estiramientos felinos a que nos tiene  acostumbrados no se verá modificada por esta solución que nos lo pone muy fácil.

Alimentación para gatitos pequeños

En principio se aconseja que los gatitos, si se tiene la posibilidad, permanezcan con la madre al menos hasta el mes. La edad aconsejable de destete suele estar entre las seis y las ocho semanas de vida del gatito.

Si no fuese posible habría que comprar leche especial para este tipo de mininos de tan corta edad que puede comprarse en tiendas especializadas en animales. En casos excepcionales, si se ha terminado y tenemos que salir a comprar es preferible que se le dé leche en polvo o leche libre de lactosa, pero nunca leche de vaca, ya que es muy pesada para su digestión y puede producirle problemas gastrointestinales.

A partir del mes o mes y medio se puede empezar a darle agua y algún alimento especial para cachorros. Puede ser pienso, en este caso se recomienda humedecerlo, o preparados de lata, que se deberán desmenuzar para facilitar la deglución.

Es importante que se compren alimentos específicos para gatos y que nos informemos de lo que necesitan de acuerdo a su peso y edad, ya que sus necesidades varían.


Bañar a tu gato

Bañar a tu gato

A pesar de la fama bien merecida de limpios que tienen los gatos, también necesitan de nuestra ayuda para garantizar que su aseo es el correcto. Sin embargo sus instintos juegan en nuestra contra y es que nuestra mascota probablemente odie el agua… upsss.
Este “pequeño problema” no puede impedir que sigamos adelante con nuestro plan de aseo para el gato ya que de otra manera estamos poniendo su salud en riesgo, tal y como los veterinarios y especialistas de residencias de animales ponen de manifiesto.
Lo más recomendable, tal y como nos aseguran trabajadores de guarderías para gatos, es comenzar con los baños periódicos cuando el animal es todavía un cachorro. Si se espera a que el gato entre en la edad adulta para comenzar con los baños, las posibilidades de éxito se reducen considerablemente.
Para las primeras experiencias bañando a nuestro gato es conveniente prescindir de la ducha. Este instrumento, además de desagradarles sobremanera, puede asustarles y provocar su huída. Por tanto, deberemos comenzar con lavados manuales practicados con mucho mimo y mucha suavidad.
Para hacerlo más fácil puede llenarse un cubo o una palangana con tres dedos de agua y no mucho más. Esta profundidad permitirá al gato sentirse seguro y al control de la situación. La temperatura del agua tiene que ser lo más próxima posible a la temperatura corporal del animal, así evitaremos reacciones bruscas provocadas por cambios de temperatura.
Hablar al gato mientras se procede al baño es una buena idea. Si el animal nota la tranquilidad en nuestro tono de voz, él también se mostrará más relajado y con una mejor predisposición. Durante el proceso hay que utilizar champús específicos para felinos. Los de humanos y los de perros no sirven. Cada piel tiene su ph y éste es distinto en cada especia, por lo que no es conveniente utilizar productos que no sean para gatos ya que corremos el riesgo de provocarle alergias o picores.
A la hora de secar a nuestra mascota evitaremos utilizar el secador de mano, al menos las primeras veces. Emplearemos una toalla y siempre trataremos de ser meticulosos en el proceso de secado, ya que no es bueno dejar al animal con humedad.
Si nos da miedo hacerlo o no sabemos cómo bañar a nuestro gato, las primeras veces conviene acudir a alguna residencia de animales o guardería de gatos para solicitar este servicio. Allí nuestra mascota será atendida por profesionales que te garantizan un aseo y revisión adecuados y mucha tranquilidad.