(+34) 93 779 03 11 info@fontfreda.net

La castración de los gatos

La campaña de Global Defensa Animales Sin Hogar de Barcelona sigue con sus propósitos de disminuir el número de animales sin hogar por las calles de la Ciudad Condal. Barcelona registra cada año nuevos abandonos, tanto en gatos como en perros y otros animales. La sobrepoblación empeora el problema, tal y como nos comentan especialistas que prestan sus servicios en Residencias para gatos y Residencias de animales de Barcelona.
El método de control de la población más efectivo en el caso de los gatos, que es el que tratamos en estas líneas, es la castración. En
Barcelona su precio está en torno a los cien euros, sin embargo, diferentes campañas promovidas por la Asociación Global Defensa ASH proponen cantidades mucho más asequibles y que oscilan entre los cincuenta y cinco y los setenta y cinco euros para socios, y dependiendo del sexo del gato.
Quienes se estén planteando el castrar a su gato, además el precio han de saber que el método es otra variable a tener en cuenta. Los más comunes son la cirugía (orquidectomía), la vasectomía y los tratamientos químicos.
En un proceso quirúrgico, al gato macho se le extirpan los testículos, con lo que se detiene la producción de espermatozoides. Otra consecuencia de este método es la anulación de hormonas sexuales en el animal, ya que también dejan de producirse, por lo que sus instintos se verán modificados en este sentido.
Esta intervención conlleva riesgos ya que se ha de practicar aplicando una anestesia general. El post operatorio y las posibles infecciones causadas por el pelo o por una higiene inadecuada aumentan el nivel de riesgo de esta decisión que estamos considerando.
Si no se quiere modificar la conducta de nuestro gato y lo único que se desea es un control de la natalidad puede optarse por la vasectomía. Su método consiste en ligar los conductos deferentes. A través de esta intervención se consigue que el gato no pueda dejar embarazada a ninguna gata, pero que siga manteniendo intactos sus instintos y su comportamiento gatuno. El coste de esta intervención suele ser más elevado que el de la orquidectomía.
Por último, los tratamientos químicos consisten en la administración de medicación específica que produce un efecto inhibidor sobre el sistema hormonal del gato, reduciendo sus instintos pero sin intervenciones invasivas. El veterinario o el personal de las residencias de animales pueden dar información más precisa para cada caso concreto.