(+34) 93 779 03 11 info@fontfreda.net
Revisiones para prevenir enfermedades

Revisiones para prevenir enfermedades

La salud de nuestra mascota nos importa y mucho. Si queremos prevenir enfermedades o trastornos en nuestro perro o gato deberemos incorporar una serie de rutinas a nuestra vida diaria, que nos ayuden a detectar cualquier síntoma o cambio en el animal lo antes posible.

Para poder darnos cuenta de que algo no va bien primero tenemos que familiarizarnos con la anatomía de nuestra mascota, de forma que si produce cualquier tipo de cambio, éste nos sorprenda y llame nuestra atención.

En muchos casos la detección temprana de la enfermedad consigue salvar vidas o al menos prolongarlas con mayor calidad que si no se percibe a tiempo. Mantener los ojos bien abiertos y consultar con un especialista, si algo nos parece sospechoso y creemos que implica un menoscabo en la salud de nuestro perro o gato, es vital.

Para ello necesitaremos observar las distintas partes del cuerpo del animal. Empezaremos por la cabeza: ojos, boca y oídos. La aparición de legañas, velo o alteraciones en los ojos pueden ser los síntomas de una infección. La boca debe presentar unos dientes sin manchas, unas encías sanas de tonalidad homogénea, que no dejen al descubierto la raíz del diente, y un aliento que no sea malo. Los oídos tampoco deben oler mal, y su color debe ser rosa claro. Puede haber cera pero no en grandes cantidades ni de tonos oscuros.

En cuanto al cuerpo, una inspección visual acompañada de un ligero palpado nos permitirá saber si el animal presenta algún tipo de bulto, la zona de la cavidad abdominal precisará una mayor atención. La pérdida de pelo localizada así como la pérdida de peso, también nos alertan de que algo puede no ir bien. Los órganos sexuales habrán de examinarse también: los testículos, en el caso de los machos, para asegurarnos de que no hay bultos ni se encuentran retenidos. La zona de las glándulas mamarias en las hembras se deberá observar junto con los ganglios superficiales.

Por último examinaremos las patas y la zona de las uñas, asegurándonos de que no hay daños ni heridas que puedan desembocar en infecciones.

No podemos pasar por alto tampoco los excrementos, que no deben presentar manchas oscuras, ni ser demasiado líquidos. Si nos diésemos cuenta de que hay algo anormal en ellos habría que consultarlo con un especialista.

En general y como resumen podemos decir que un examen visual diario se debe complementar con uno más a fondo, como se ha explicado, una vez cada semana o dos semanas aproximadamente. Estas medidas no sustituyen en ningún caso las visitas a la clínica veterinaria, que no pueden faltar. Si durante nuestros exámenes descubriésemos alguna anomalía o cambio llamativo en nuestra mascota deberíamos ponerlo cuanto antes en conocimiento del veterinario.

¿Tiene pulgas mi gato?

Las pulgas pueden producir en nuestro gato, además de disconfort y altos niveles de estrés por la continua irritación que producen sus picadas, varias enfermedades que no son nada agradables.

Por nombrar un par de ellas, tenemos la tenia, que puede aparecer debido a las pulgas que el gato traga cada vez que se acicala lamiendo sus patas y cuerpo; y la alergia a la picadura de pulga. Ambas requieren de tratamiento para su curación desde luego, si sospechamos que nuestro gato tiene pulgas deberíamos consultarlo con nuestro veterinario por si considera oportuno prescribir un tratamiento preventivo.

Para asegurarnos de si son pulgas o no, sería aconsejable comprar un peine de púas finas, en el mercado existen unos especiales para pulgas. Este instrumento nos ayudará a averiguar la verdad muy pronto, porque al pasarlo por el pelo de nuestro gato las veremos. Si nuestro gato tiene el pelo corto podemos incluso detectarlas a simple vista.

Las pulgas se suelen situar en las patas traseras del gato, aunque dependiendo del tiempo que lleven viviendo de él, pueden haberse propagado por todo el cuerpo.

Debemos saber que hay algunas enfermedades felinas que se manifiestan por síntomas como picores que provocan que el animal se rasque, por eso convendría que visitásemos al veterinario para salir de dudas y descartar situaciones más graves.