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Fundas para las uñas de los gatos

Fundas para las uñas de los gatos

Los arañazos de nuestro gato en puertas, muebles, textiles y demás lugares del mobiliario de nuestro hogar son una continua preocupación que a veces nos hace pensar que no tiene solución. Los gatos, por su naturaleza tienden a afilarse las uñas y para ello utilizan las superficies más insospechadas para nosotros, que para ellos son, simplemente, las que pillan más a mano o las que más les gustan.

Puedes intentar educar a tu gato con diferentes trucos que tengan como base el refuerzo positivo aplicado a su adiestramiento, como por ejemplo premiando cuando utiliza el rascador. También puedes emplear técnicas que consigan que le resulte desagradable arañar un cierto lugar de la casa, con papel de plata, algún sonido desagradable o pulverizando un poco de agua sobre él cuando se acerque a esa zona.

Sin embargo, si tu gato es bastante testarudo y no hay manera de cambiar sus costumbres te recomendamos el uso de fundas para las uñas de los gatos.

Este invento que está muy demandado en otros países, también puede conseguirse en España en distintas tiendas de animales o en tiendas online. Su aplicación es sencilla y es indolora. Desde luego se plantea como la mejor alternativa a aquellas personas que están pensando en quitarle las uñas al gato, un proceso quirúrgico que puede tener consecuencias psicológicas para el animal, además de los riesgos de someterlo a una intervención de estas características.

Para colocar las fundas de uña al gato primero deberás limpiar bien las uñas para proceder a cortarlas a continuación. Es el momento de aplicar el pegamento que fijará las fundas a cada uña.

Pueden utilizarse para las patas delanteras y para las traseras, aunque generalmente sólo se emplean para las primeras, ya que son las que suelen causar los desaguisados. Su duración oscila entre las tres y las cinco semanas, ya que el crecimiento de la uña del gato y su propia actividad terminan por hacer que se desprendan, sin embargo, no hay que preocuparse ya que el material de que están hechas no es tóxico ni perjudicial para la salud de nuestra mascota, caso de que se comiese alguna.

Están disponibles en cuatro formatos, dependiendo del tamaño de nuestro gato: cachorro, joven, adulto y adulto XXL y además no les resulta extraño llevarlas ya que incluso permiten la retractación. La forma de andar y los típicos estiramientos felinos a que nos tiene  acostumbrados no se verá modificada por esta solución que nos lo pone muy fácil.

Vacunas para los gatos

¿Sabéis cuándo es necesario vacunar a vuestro gato?

Para empezar, al mes y medio de vida del gato se recomienda acudir al veterinario para una primera revisión completa que incluirá una serie de pruebas que nos ayuden a diagnosticar su estado de salud y a descartar posibles enfermedades.

Una vez descartados los trastornos de salud más graves, se podría proceder a la vacunación del gato de acuerdo al calendario de vacunación felina, siempre siguiendo las instrucciones del veterinario.

La vacuna contra la leucemia felina y la trivalente felina son las más importantes de todas. La primera le ayudará a combatir la leucemia, muy peligrosa y extremadamente contagiosa en gatos; y la segunda le protegerá contra tres de las peores enfermedades que puede contraer un minino: el cacivirus, la panleucopenia y la rinotraqueítis.

Además de estas dos vacunas, que son fundamentales, probablemente en la clínica veterinaria os aconsejarán algunas otras que ayudarán a reforzar las defensas de vuestro gato y con ellas su salud.

Las vacunas de las que hablamos son la de la rabia y la vacuna contra la periotonitis infecciosa felina, una enfermedad de difícil detección y lúgubres diagnósticos, por desgracia, en muchos de los casos.

Sabemos que los gatos, en general, no son muy amigos de abandonar su hogar, pero la salud es lo primero y merece la pena llevarlo al veterinario para revisiones periódicas y, por supuesto, cumplir a rajatabla el calendario de vacunación.

 

Alimentación para gatitos pequeños

En principio se aconseja que los gatitos, si se tiene la posibilidad, permanezcan con la madre al menos hasta el mes. La edad aconsejable de destete suele estar entre las seis y las ocho semanas de vida del gatito.

Si no fuese posible habría que comprar leche especial para este tipo de mininos de tan corta edad que puede comprarse en tiendas especializadas en animales. En casos excepcionales, si se ha terminado y tenemos que salir a comprar es preferible que se le dé leche en polvo o leche libre de lactosa, pero nunca leche de vaca, ya que es muy pesada para su digestión y puede producirle problemas gastrointestinales.

A partir del mes o mes y medio se puede empezar a darle agua y algún alimento especial para cachorros. Puede ser pienso, en este caso se recomienda humedecerlo, o preparados de lata, que se deberán desmenuzar para facilitar la deglución.

Es importante que se compren alimentos específicos para gatos y que nos informemos de lo que necesitan de acuerdo a su peso y edad, ya que sus necesidades varían.


¿Tiene pulgas mi gato?

Las pulgas pueden producir en nuestro gato, además de disconfort y altos niveles de estrés por la continua irritación que producen sus picadas, varias enfermedades que no son nada agradables.

Por nombrar un par de ellas, tenemos la tenia, que puede aparecer debido a las pulgas que el gato traga cada vez que se acicala lamiendo sus patas y cuerpo; y la alergia a la picadura de pulga. Ambas requieren de tratamiento para su curación desde luego, si sospechamos que nuestro gato tiene pulgas deberíamos consultarlo con nuestro veterinario por si considera oportuno prescribir un tratamiento preventivo.

Para asegurarnos de si son pulgas o no, sería aconsejable comprar un peine de púas finas, en el mercado existen unos especiales para pulgas. Este instrumento nos ayudará a averiguar la verdad muy pronto, porque al pasarlo por el pelo de nuestro gato las veremos. Si nuestro gato tiene el pelo corto podemos incluso detectarlas a simple vista.

Las pulgas se suelen situar en las patas traseras del gato, aunque dependiendo del tiempo que lleven viviendo de él, pueden haberse propagado por todo el cuerpo.

Debemos saber que hay algunas enfermedades felinas que se manifiestan por síntomas como picores que provocan que el animal se rasque, por eso convendría que visitásemos al veterinario para salir de dudas y descartar situaciones más graves.

 

Limpiar los oídos a tu gato

En Barcelona, las clínicas veterinarias visitadas, así como las residencias para gatos y guarderías felinas acusan la falta de limpieza de los oídos de estos animales como una de las mayores causas de enfermedades que se podrían evitar.
Sabemos que la limpieza de esta zona es difícil y que no es agradable para nuestro minino, pero hay que hacerlo. La razón es muy simple, en sus oídos pueden aparecer infecciones causadas por los ácaros del oído, hongos, bacterias y también alergias. En ocasiones pueden exceder el interior del pabellón auditivo y presentarse en la punta de las orejas, como ocurre con algunas infecciones por hongos.
Es primordial que el proceso sea percibido como rutinario por parte del gato, por eso habrá que examinar sus oídos todas las semanas. Por supuesto si se empieza en torno a las ocho semanas, cuando el gato es aún jovencito, resultará mucho más sencillo acostumbrarle, pero nada es imposible y con mucha paciencia y la ayuda de premios, podéis conseguirlo.
En las residencias felinas nos aconsejan que no tratemos de hacerlo después de un baño o nada más cortarle las uñas, ya que el gato está estresado y no es buen momento. Es mejor esperar a ver cuándo el gato está feliz y se encuentra a gusto.
Cuando decidamos que es el momento sujetaremos con suavidad la oreja del gato con dos dedos, pulgar e índice, mientras con la otra mano le calmamos y mantenemos en el lugar. Con esos dos dedos iremos enrollando la oreja poco a poco para ir viendo el interior.
Las secreciones o cera en color amarillo o más tostado son normales, pero si observamos tonos rojos, negros o que delaten la presencia de pus (por tanto de una infección), como son el amarillo o el verde, deberemos consultar con su veterinario.
Las secreciones normales pueden ser retiradas con discos de algodón o almohadillas especiales para gatos. Si vemos que hay mucha cantidad de cera o de residuos podemos utilizar algún tipo de líquido limpiador específico, de los que vienen en formato de gotas, masajeando posteriormente la base de la oreja durante algunos segundos. A continuación podremos proceder a retirar con el disco de algodón.
No hay más misterio y como prevenir es curar, lo mejor es empezar cuanto antes.