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Cataratas en gatos

Cataratas en gatos

Las cataratas son una de las enfermedades más comunes que pueden sufrir los gatos. Los felinos cuando envejecen sufren de diversos achaques siendo éste uno de los más habituales, como nos comentan en varias clínicas veterinarias de Barcelona. Las cataratas afectan a la transparencia del cristalino, provocando opacidades que pueden aumentar de tamaño hasta hacer que el gato pierda la visión totalmente. Se pueden producir en un ojo o en ambos.

Podemos detectar que nuestro minino padece de cataratas si observando sus ojos descubrimos zonas que parecen manchas blancas en todo o parte del ojo, rayas o puntos que cubren determinadas zonas.  Si nuestro gato es un ejemplar joven y observamos estos síntomas, podríamos estar ante otro tipo de trastorno, por lo que deberíamos consultarlo con el veterinario.

Una vez que aparecen las cataratas, siguen creciendo y extendiéndose por el ojo, a velocidad variable dependiendo del individuo y de las causas que las hayan generado. A veces podemos pensar que no le están afectando ya que sigue comportándose como siempre y sus costumbres y forma de moverse no han variado, sin embargo, debemos tener presente que los gatos se guían y mucho por sus otros sentidos, que están muy desarrollados.

Unas cataratas en estado avanzado impedirían al gato totalmente la visión, permitiéndole ver tan solo luces y sombras, sin nitidez alguna.

No existen tratamientos que las eliminen y para ello es necesaria la cirugía. Una operación que la que se corta la cápsula anterior del cristalino para poder acceder a la catarata, retirándola y cerrando de nuevo. De esta forma se consigue que el gato recupere la visión.

Todos lo que se estén planteando remover quirúrgicamente las cataratas de su gato deberán antes pasar obligatoriamente por la consulta del veterinario, para que éste pueda evaluar el estado en el que se encuentran y el grado de visión que como consecuencia de ellas ha perdido el gato, así como el estado general de salud del animal, que determinará si puede someterse a la intervención o no.

En cualquier caso, cuanto antes se retiren las cataratas, mayores posibilidades de éxito tendrá la operación, y por lo tanto mejores resultados en términos de recuperación de la visión del felino.

Una vez operado el gato habrá que informarse bien con el veterinario de las exigencias del periodo de acomodación del animal tras la operación y los cuidados que deberemos proporcionarle para garantizar su bienestar.

 

Gatos paracaidistas

Gatos paracaidistas

Seguramente hemos oído muchas veces el término “gatos paracaidistas”, que se utiliza habitualmente para hacer referencia a los mininos que saltan al exterior de ventanas y balcones, llegando hasta el suelo en caída libre.

Existen principalmente dos motivos que impulsan a los gatos a lanzarse al exterior de esta manera, uno es una pérdida de equilibrio, por ejemplo al practicar un salto desde el suelo o algún mueble hasta el alféizar de una ventana o la barandilla de una terraza. El otro es una acción guiada por su instinto, por ejemplo, al ver un pájaro o algún tipo de movimiento que les llama la atención y les induce a la caza. Lo que está claro es que no lo hacen a propósito.

De hecho, a pesar de que los gatos suelen saber cómo colocarse para caer sufriendo el menor daño posible, estas caídas les provocan lesiones de diversa índole, que pueden llegar a ser mortales en algunos casos.

Llama la atención el hecho de que las caídas tienen consecuencias muy graves, o que pueden llegar a hacer perder la vida al gato, en mayor proporción cuando se trata de caídas desde alturas pequeñas, reduciéndose este porcentaje en el caso de caídas desde lugares más elevados. El estudio High – Rise Syndrome in Cats trata de dar respuesta a este fenómeno cuya explicación radica en que cuanto mayor es la altura, más tiempo tiene el gato para darse cuenta de los que está pasando y adoptar la postura más idónea para minimizar el impacto.

Las consecuencias derivadas de una caída de este tipo pueden ser traumas torácicos, contusiones pulmonares y/ o neumotórax. Los traumatismos faciales, craneales, luxaciones, fracturas maxilares y / o dentales son, junto a los shocks y la hipotermia algunas de las dolencias más habituales que surgen como resultado del impacto contra el suelo.

La prevención es la línea más adecuada a seguir y por eso es muy recomendable colocar mallas o algún tipo de vallado o red que proteja a nuestro gato. También hay que tener mucho cuidado si dejamos una ventana abierta en la casa, para ello conviene cerrar la puerta antes de hacerlo, impidiendo así que el gato pueda acceder a la estancia.

 

Restaurantes en Barcelona que admiten mascotas

Restaurantes en Barcelona que admiten mascotas

Si vives en Barcelona y tienes mascota, sea gato o perro, estás de suerte porque vas a poder  seguir saliendo a comer o cenar por ahí sin tener que preocuparte o sentirte culpable por dejar a tu amiguito solo en casa. Muchos restaurantes de la ciudad ofrecen la posibilidad de que acudáis todos juntos sin que nadie se tenga que quedar en casa… o en la puerta.

Se acabaron las pegatinas y carteles que rezaban: “perros no”; el futuro ya está aquí y la integración de las mascotas en nuestra vida urbana diaria es una realidad. Por eso hemos recogido algunos de los restaurantes de Barcelona que admiten mascotas, para que empieces a planificar vuestra próxima salida juntos.

En la zona de El Born están el Restaurante Reina y el Café Alsur. En la Barceloneta, otra zona con mucha marcha, se encuentra Can Solé, que ofrece cocina tradicional mediterránea, igual que el Barraval, que como se puede deducir por su nombre se ubica entre la zona de la Rambla y el Raval moderno.

La zona del Eixample es la que concentra un mayor número de restaurantes pet friendly: Cata 1.81, Thai Loounge y Le Petir Bergerac son tres lugares idóneos para disfrutar de cocina catalana, oriental fusión y francesa sin tener que despedirte de tu mascota en casa.

Si vives cerca del Paseo de Gracia, no te puedes perder el restaurante Roig Robí, donde disfrutarás de una exquisita selección de los mejor de la cocina típica catalana. En esta misma línea están Pati Blau, en Pedralbes, y La Font de Prades, en la zona de Sants – Montjuic.

También son buenas elecciones Via d’en Vicius, en Poble Sec, A Contraluz, en el área de Sarriá – Sant Gervasi o La Camarga.

Y para los amantes de lo exótico, no podía faltar un restaurante japonés, como el Hello Sushi que se ubica en Ciutat Vella.

 

Enfermedad inflamatoria intestinal

Enfermedad inflamatoria intestinal

La enfermedad inflamatoria intestinal en gatos es una dolencia que afecta a muchos individuos y sin embargo no es sencillo averiguar las causas concretas que la producen. Por suerte, sí que es posible detectar una serie de síntomas que pueden ayudarnos a cogerla a tiempo.

Es conocido que este trastorno afecta al sistema inmunológico del tejido linfático que se asocia al intestino, produciendo también alteraciones en la barrera mucosa de este órgano, que inciden directamente en su permeabilidad. Esta configuración de la enfermedad nos hace pensar que podría tratarse de una hipersensibilidad localizada que se produciría como respuesta a antígenos de la misma mucosa o de la luz intestinal.

El indicador más preciso de la presencia de este trastorno es la pérdida de peso, rápida y continuada, que harán que nuestro gato entre en un estado muy similar al de la anorexia. Esta última, en un grado intermitente o completo puede también constituir prueba por sí misma.

Los vómitos son otro de los síntomas más claros de la presencia de esta enfermedad. En este caso los vómitos tienen una gran carga de bilis, por lo que al inspeccionar el color del vómito, tendremos la pista necesaria.

Las heces son otro indicio si observamos que su presencia se ha transformado, que tiene un aspecto viscoso, mucoso o con machas oscuras que pueden denotar la presencia de sangre. La diarrea sería otra posibilidad, aunque, como algunos de los otros síntomas citados, también puede obedecer a otras causas.

La combinación de varios de estos síntomas nos está diciendo que existe una gran posibilidad de un trastorno intestinal en nuestro gato y deberíamos llevarlo al veterinario para que éste procediera a hacerle un examen completo con palpación abdominal, que concluyese en un diagnóstico son su tratamiento correspondiente.

Pese a que este trastorno se suele dar generalmente en gatos en edad adulta y avanzada, también existen casos en gatos más jóvenes, por lo que al menor síntoma es importante llevar al gato a su especialista para poder poner remedio cuanto antes.

Vacunas para los gatos

¿Sabéis cuándo es necesario vacunar a vuestro gato?

Para empezar, al mes y medio de vida del gato se recomienda acudir al veterinario para una primera revisión completa que incluirá una serie de pruebas que nos ayuden a diagnosticar su estado de salud y a descartar posibles enfermedades.

Una vez descartados los trastornos de salud más graves, se podría proceder a la vacunación del gato de acuerdo al calendario de vacunación felina, siempre siguiendo las instrucciones del veterinario.

La vacuna contra la leucemia felina y la trivalente felina son las más importantes de todas. La primera le ayudará a combatir la leucemia, muy peligrosa y extremadamente contagiosa en gatos; y la segunda le protegerá contra tres de las peores enfermedades que puede contraer un minino: el cacivirus, la panleucopenia y la rinotraqueítis.

Además de estas dos vacunas, que son fundamentales, probablemente en la clínica veterinaria os aconsejarán algunas otras que ayudarán a reforzar las defensas de vuestro gato y con ellas su salud.

Las vacunas de las que hablamos son la de la rabia y la vacuna contra la periotonitis infecciosa felina, una enfermedad de difícil detección y lúgubres diagnósticos, por desgracia, en muchos de los casos.

Sabemos que los gatos, en general, no son muy amigos de abandonar su hogar, pero la salud es lo primero y merece la pena llevarlo al veterinario para revisiones periódicas y, por supuesto, cumplir a rajatabla el calendario de vacunación.