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Frases hechas sobre gatos

Los gatos nos inspiran todo tipo de sentimientos, y sus comportamientos, su carácter y las cualidades que se les atribuyen han configurado a lo largo de la historia una buena colección de frases hechas que seguramente todos conocemos.
En las guarderías felinas se hacen cargo de los gatos que sus dueños no pueden atender por motivos personales o de trabajo, sin embargo cuando decimos que “hay gato encerrado” no nos referimos a los que allí se alojan sino a que hay algún secreto o se esconde algo que no se quiere hacer público.
“Ponerle el cascabel al gato” significa cometer una acción peligrosa o difícil, bien lo saben los trabajadores de las residencias de animales, y los sufridos dueños de los mininos cuando hay que, no ponerle el cascabel, sino bañarle… tarea nada fácil. De ahí la expresión “llevarse el gato al agua”, que hace referencia a cuando tras un arduo esfuerzo se consigue algo que se anhelaba.
Las situaciones de confusión y falta de claridad también han servido para poner al gato en boca de todos. Por ejemplo cuando se dice que “de noche todos los gatos son pardos” se hace referencia a que con la oscuridad es más fácil disimular los defectos de algo, frase popular a ambos lados del charco. Probablemente sorprenda saber que Benjamin Franklin la utilizó durante una entrevista para justificar su afición a cortejar a mujeres no del todo agraciadas, todo un caballero.
En esta misma línea tenemos “dar gato por liebre”, expresión basada en un hecho que nos llega desde las grandes obras del Siglo de Oro de la literatura española, donde en numerosos pasajes, sobre todo del genial Francisco de Quevedo,  se explicaba cómo en las posadas y tabernas se sustituía la carne de liebre por la de gato en numerosas ocasiones.
“Buscarle tres pies al gato”, alude al hecho de intentar probar lo imposible, haciendo perder la paciencia a cualquiera en el camino; “gato con guantes no caza”, sugiere la utilización de los medios adecuados a la tarea que se tiene pensado llevar a cabo; “cuando el gato no está, los ratones hacen fiesta”, expresa que muchas veces ante la falta de autoridad se pierden los papeles; “no tengo gato ni perro ni velas en este entierro” quiere decir que el asunto que se trata no es de la incumbencia ni del interés de quien así se expresa.
Antes de terminar, dos de las mejores: “llevarse como el perro y el gato”, para cuando existen diferencias irreconciliables entre dos personas; y “la curiosidad mató al gato”, el más inquietante de todos los refranes, aunque en realidad su significado ha sufrido una transformación ya que proviene de una frase inglesa del siglo XVI donde la voz “curiosidad” era en su versión original “preocupación”.
Y por último, la más bonita: “Tener más vidas que un gato / Siete vidas tiene un gato”, que viene de la creencia egipcia de que los gatos se reencarnaban, una y otra vez, hasta un total de siete.