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Gatos paracaidistas

Gatos paracaidistas

Seguramente hemos oído muchas veces el término “gatos paracaidistas”, que se utiliza habitualmente para hacer referencia a los mininos que saltan al exterior de ventanas y balcones, llegando hasta el suelo en caída libre.

Existen principalmente dos motivos que impulsan a los gatos a lanzarse al exterior de esta manera, uno es una pérdida de equilibrio, por ejemplo al practicar un salto desde el suelo o algún mueble hasta el alféizar de una ventana o la barandilla de una terraza. El otro es una acción guiada por su instinto, por ejemplo, al ver un pájaro o algún tipo de movimiento que les llama la atención y les induce a la caza. Lo que está claro es que no lo hacen a propósito.

De hecho, a pesar de que los gatos suelen saber cómo colocarse para caer sufriendo el menor daño posible, estas caídas les provocan lesiones de diversa índole, que pueden llegar a ser mortales en algunos casos.

Llama la atención el hecho de que las caídas tienen consecuencias muy graves, o que pueden llegar a hacer perder la vida al gato, en mayor proporción cuando se trata de caídas desde alturas pequeñas, reduciéndose este porcentaje en el caso de caídas desde lugares más elevados. El estudio High – Rise Syndrome in Cats trata de dar respuesta a este fenómeno cuya explicación radica en que cuanto mayor es la altura, más tiempo tiene el gato para darse cuenta de los que está pasando y adoptar la postura más idónea para minimizar el impacto.

Las consecuencias derivadas de una caída de este tipo pueden ser traumas torácicos, contusiones pulmonares y/ o neumotórax. Los traumatismos faciales, craneales, luxaciones, fracturas maxilares y / o dentales son, junto a los shocks y la hipotermia algunas de las dolencias más habituales que surgen como resultado del impacto contra el suelo.

La prevención es la línea más adecuada a seguir y por eso es muy recomendable colocar mallas o algún tipo de vallado o red que proteja a nuestro gato. También hay que tener mucho cuidado si dejamos una ventana abierta en la casa, para ello conviene cerrar la puerta antes de hacerlo, impidiendo así que el gato pueda acceder a la estancia.