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Cómo separarte de tu perro por primera vez

Cómo separarte de tu perro por primera vez

Llegan las vacaciones y tus planes impiden que puedas llevar contigo a tu mascota. Separarte de tu perro siempre es duro, sobre todo la primera vez. Para que dejar a tu perro en una residencia de animales no suponga ningún problema para él, es importante seguir unas pautas antes de la primera separación.

Lo primordial es buscar una buena residencia canina, la mejor que puedas permitirte, ya que es la única forma de garantizar el bienestar de tu perro durante los días que estaréis alejados. Generalmente conviene reservar con tiempo para evitar problemas de plazas, que son bastante frecuentes en las mejores residencias de animales.

Prepara un informe en el que resumas el carácter de tu perro, sus preferencias y gustos a la hora de comer, a la hora de jugar y a la hora de dormir, de esta forma el personal de la residencia de animales elegida lo tendrá mucho más sencillo a la hora de tratar a tu perro como a él más le gusta.

Es recomendable que al despedirte de tu perro le dejes algún objeto o prenda que le recuerde a ti (por ejemplo algo que uséis cuando jugáis juntos) y que, si puede ser, contenga tu olor. De esta forma, no sentirá la separación de una manera tan acusada.

A la vuelta de las vacaciones, puedes encontrar que tu perro se muestra un poco arisco y reticente en el momento de recogerlo. Es normal, hay que tener en cuenta que puede ser que no haya comprendido el motivo de vuestra separación y se sienta dolido. Además de preguntar a los responsables de la residencia canina por su evolución en los días que ha estado a su cuidado, es muy importante que en las próximas semanas prestes una atención especial a tu mascota.

Con esos cuidados extra y todo tu cariño la situación se normalizará rápidamente y cada vez la separación y el reencuentro serán menos duros. De la misma forma que al conocer al personal de la residencia que has elegido para él, su llegada al centro será aceptada por tu perro de mucho mejor grado cada vez.

Peleas de perros

Peleas de perros

Por desgracia las peleas de perros son una experiencia que algunos hemos sufrido al pasear con nuestra mascota, tanto si hemos sido alguno de los protagonistas del desagradable incidente, como si simplemente hemos sido testigos de lo ocurrido. Barcelona capital, al igual que otras ciudades españolas registra cada año cientos de situaciones que terminan en pelea de perros o a las puertas, y no todo el mundo sabe cómo reaccionar.

Para saber qué hacer ante una pelea de perros es importante conocer a nuestro perro, para poder detectar los síntomas unos momentos antes de que la pelea se desencadene, si es él el atacante. Si por el contrario nuestro perro es el atacado, puede suceder que no nos demos cuenta de la situación hasta segundos después de que se produzca la primera agresión.

Aunque son momentos de mucha tensión, no podemos olvidarnos de que las personas somos nosotros, por tanto debemos mantener la calma. Si nuestro perro es el dominante en la pelea, intentaremos llamarle al orden y si está bien adiestrado, debería obedecer a nuestra señal de inmediato.

Puede que no sea el caso, entonces necesitaremos actuar. Primero intentaremos sujetarle con ayuda del collar, y si no obtenemos resultados deberemos pasar a asir sus extremidades traseras y levantarlas del suelo, obligándole a mantenerse sólo sobre las delanteras y consiguiendo así que al concentrarse en mantenerse de pie se calme un poco. En cualquiera de los casos intentaremos alejarlo del otro perro, poniendo una distancia de seguridad entre ambos y evitando que tengan contacto visual si fuera posible.

Sin embargo, cuando nuestro perro es el agredido no podemos tomar ninguna medida que le deje a merced del otro perro, si su dueño todavía no ha tomado cartas en el asunto. Tratar de alejarnos y alejarle del lugar de la pelea y del otro perro puede ser una buena solución, aunque lo ideal sería contar con la colaboración de la otra parte. Si no aparece y no conseguimos librar a nuestro perro del ataque alejándonos del otro perro, podemos tener que intervenir, actuando sobre el animal atacante como se ha descrito anteriormente, pero extremando las precauciones, ya que podríamos resultar atacados también.

Viajar con gatos

Viajar con gatos

En estas fechas tan señaladas es fácil que tengamos que desplazarnos o hacer algún viaje que implique coche, pero si tenemos gato puede resultar bastante complicado. Una solución es buscar una buena residencia para animales donde poder dejar a nuestras mascotas, con la tranquilidad de saber que estarán bien atendidas y con todas sus necesidades cubiertas.

Pero si decidimos viajar con él, existen una serie de trucos que nos podrán ayudar a dar este paso tan importante con éxito. Los gatos son animales que necesitan un proceso de adaptación al coche. No es sencillo conseguir que un viaje en este medio de transporte les resulte agradable, de hecho puede resultarles una experiencia bastante traumática.

Para evitarle cualquier tipo de sufrimiento innecesario conviene planear el viaje con el gato con tiempo suficiente. Hay que comenzar dejando al gato pasear por el coche, reconocerlo. Es aconsejable llevar al vehículo alguno de los objetos que el gato utiliza habitualmente, como algún juguete o su manta. De esta forma reconocerá su olor, lo que le permitirá relajarse un poco más.

En los días siguientes intentaremos quedarnos dentro del coche cerrado con el gato. El próximo paso será poner el coche en marcha. Para ello, si no disponemos de valla separadora que divida el espacio donde está el conductor de la parte de atrás del vehículo, necesitaremos una jaula o caja de viaje con suficiente ventilación para nuestro gato.

Por último, llegará el día en que podamos recorrer un trayecto corto con el animal. Y esto sólo será el principio.

Como regla a seguir, es importante ofrecer al gato recompensas después de cada sesión de acercamiento al coche. Así relacionará la experiencia con algo positivo. Jugar con él a la salida del coche de una forma excepcional o darle un trato aún más especial de lo normal, que le haga asociar recuerdos positivos a esta experiencia también nos ayudará en el proceso.

En cualquier caso, evitar que el gato beba agua en la hora anterior al viaje y consultar con su veterinario acerca del uso de medicamentos que prevengan los mareos pueden ser dos opciones interesantes.

Estos consejos no son sólo aplicables a viajes largos, sino que también nos pueden ayudar en desplazamientos cortos hacia el veterinario o hacia la residencia felina.

Puedes ver más información de como viajar con gatos en Wikianimales: Viajar con mascotas