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La castración de los gatos

La campaña de Global Defensa Animales Sin Hogar de Barcelona sigue con sus propósitos de disminuir el número de animales sin hogar por las calles de la Ciudad Condal. Barcelona registra cada año nuevos abandonos, tanto en gatos como en perros y otros animales. La sobrepoblación empeora el problema, tal y como nos comentan especialistas que prestan sus servicios en Residencias para gatos y Residencias de animales de Barcelona.
El método de control de la población más efectivo en el caso de los gatos, que es el que tratamos en estas líneas, es la castración. En
Barcelona su precio está en torno a los cien euros, sin embargo, diferentes campañas promovidas por la Asociación Global Defensa ASH proponen cantidades mucho más asequibles y que oscilan entre los cincuenta y cinco y los setenta y cinco euros para socios, y dependiendo del sexo del gato.
Quienes se estén planteando el castrar a su gato, además el precio han de saber que el método es otra variable a tener en cuenta. Los más comunes son la cirugía (orquidectomía), la vasectomía y los tratamientos químicos.
En un proceso quirúrgico, al gato macho se le extirpan los testículos, con lo que se detiene la producción de espermatozoides. Otra consecuencia de este método es la anulación de hormonas sexuales en el animal, ya que también dejan de producirse, por lo que sus instintos se verán modificados en este sentido.
Esta intervención conlleva riesgos ya que se ha de practicar aplicando una anestesia general. El post operatorio y las posibles infecciones causadas por el pelo o por una higiene inadecuada aumentan el nivel de riesgo de esta decisión que estamos considerando.
Si no se quiere modificar la conducta de nuestro gato y lo único que se desea es un control de la natalidad puede optarse por la vasectomía. Su método consiste en ligar los conductos deferentes. A través de esta intervención se consigue que el gato no pueda dejar embarazada a ninguna gata, pero que siga manteniendo intactos sus instintos y su comportamiento gatuno. El coste de esta intervención suele ser más elevado que el de la orquidectomía.
Por último, los tratamientos químicos consisten en la administración de medicación específica que produce un efecto inhibidor sobre el sistema hormonal del gato, reduciendo sus instintos pero sin intervenciones invasivas. El veterinario o el personal de las residencias de animales pueden dar información más precisa para cada caso concreto.

Frases hechas sobre gatos

Los gatos nos inspiran todo tipo de sentimientos, y sus comportamientos, su carácter y las cualidades que se les atribuyen han configurado a lo largo de la historia una buena colección de frases hechas que seguramente todos conocemos.
En las guarderías felinas se hacen cargo de los gatos que sus dueños no pueden atender por motivos personales o de trabajo, sin embargo cuando decimos que “hay gato encerrado” no nos referimos a los que allí se alojan sino a que hay algún secreto o se esconde algo que no se quiere hacer público.
“Ponerle el cascabel al gato” significa cometer una acción peligrosa o difícil, bien lo saben los trabajadores de las residencias de animales, y los sufridos dueños de los mininos cuando hay que, no ponerle el cascabel, sino bañarle… tarea nada fácil. De ahí la expresión “llevarse el gato al agua”, que hace referencia a cuando tras un arduo esfuerzo se consigue algo que se anhelaba.
Las situaciones de confusión y falta de claridad también han servido para poner al gato en boca de todos. Por ejemplo cuando se dice que “de noche todos los gatos son pardos” se hace referencia a que con la oscuridad es más fácil disimular los defectos de algo, frase popular a ambos lados del charco. Probablemente sorprenda saber que Benjamin Franklin la utilizó durante una entrevista para justificar su afición a cortejar a mujeres no del todo agraciadas, todo un caballero.
En esta misma línea tenemos “dar gato por liebre”, expresión basada en un hecho que nos llega desde las grandes obras del Siglo de Oro de la literatura española, donde en numerosos pasajes, sobre todo del genial Francisco de Quevedo,  se explicaba cómo en las posadas y tabernas se sustituía la carne de liebre por la de gato en numerosas ocasiones.
“Buscarle tres pies al gato”, alude al hecho de intentar probar lo imposible, haciendo perder la paciencia a cualquiera en el camino; “gato con guantes no caza”, sugiere la utilización de los medios adecuados a la tarea que se tiene pensado llevar a cabo; “cuando el gato no está, los ratones hacen fiesta”, expresa que muchas veces ante la falta de autoridad se pierden los papeles; “no tengo gato ni perro ni velas en este entierro” quiere decir que el asunto que se trata no es de la incumbencia ni del interés de quien así se expresa.
Antes de terminar, dos de las mejores: “llevarse como el perro y el gato”, para cuando existen diferencias irreconciliables entre dos personas; y “la curiosidad mató al gato”, el más inquietante de todos los refranes, aunque en realidad su significado ha sufrido una transformación ya que proviene de una frase inglesa del siglo XVI donde la voz “curiosidad” era en su versión original “preocupación”.
Y por último, la más bonita: “Tener más vidas que un gato / Siete vidas tiene un gato”, que viene de la creencia egipcia de que los gatos se reencarnaban, una y otra vez, hasta un total de siete.

Cómo evitar que el gato se afile las uñas en los muebles de casa

Primero eran algunas marcas, no le diste importancia, después descubriste algunas más, pero es que ya no hay ninguna duda, el gato se afila las uñas con tus muebles, especialmente con el sofá. Si el gato te está destrozando la casa puedes evitarlo de una manera sencilla, tanto si vives en un apartamento, como si vives en chalet, en Barcelona o en Nueva York, la solución es la misma.
Expertos de guarderías para gatos nos explican que este comportamiento puede deberse a dos motivos, que el gato está marcando territorio o que se está afilando las uñas. Ambos motivos son inherentes al gato y sus instintos y les resulta complicado dejar de hacerlo.
Para ello es importante que mantengas sus uñas cortas, acción que puedes complementar con la incorporación de juguetes o pequeños muebles que el gato pueda hacer suyos. Los hay que le sirven para trepar, para saltar, en definitiva, para jugar siguiendo sus instintos.
Estos juguetes no son suficientes si queremos salvar nuestro sofá de la acción de las uñas de nuestro minino, por eso, en las residencias de gatos aconsejan comprar muebles, como los que ellos mismos tienen en sus instalaciones, de un tamaño apropiado para la casa en que se vive, pero también para el gato.
Hay que tener en cuenta que la estructura principal debe ser similar a un poste, mucho mejor si va recubierto de cuerda enrollada, y que debe ser tan alta que permita al gato estirarse por completo al apoyarse sobre él.
Y es que otro de los motivos que impulsan a los gatos a estropear nuestros muebles es la necesidad de estirarse y rascar. Si el mueble que les proporcionamos no es lo suficientemente alto para que se encuentre cómodo en sus estiramientos, el gato volverá a nuestros muebles.
No importa si queremos comprar o hacer nosotros mismos el mueble para nuestro gato, pero sí que puede ser buena idea reforzar positivamente su uso con premios, para que el gato se dé cuenta de que nos gusta que utilice su mueble, que estamos contentos con ello.
Para gatos más duros de pelar puede complementarse esta acción con los refuerzos negativos en sus lugares habituales de nuestro mobiliario. Podemos por ejemplo poner papel de plata, que les desagrada muchísimo, o rociarle un poquito de agua, sólo un poco ya que se trata de una señal, con ayuda de un difusor cada vez que vemos que el gato vuelve a la carga con nuestro sofá, el mueble del salón o la cómoda.

Las bolas de pelo indigestas de los gatos

Las bolas de pelo indigestas de los gatos

Los gatos son unos animales muy exquisitos, como ya sabréis todos los felices propietarios de alguno. Además de ser selectivos, observadores y decididos, son extremadamente limpios. Los gatos son de los pocos animales que disfrutan de sus rituales higiénicos de forma periódica.

Son metódicos para las comidas y para el aseo, por eso es frecuente verles lamiéndose para limpiarse. Sin embargo, este gesto aparentemente tan inocuo a que tan acostumbrados estamos a ver, puede traer consecuencias desagradables para sus pequeños estómagos y sus procesos de digestión.

Al lamerse las diferentes partes del cuerpo, atrapan grandes cantidades de pelo con su lengua. A veces se trata de pelo que estaba a punto de caerse y otras es pelo que ya se había caído pero no se había terminado de desprender. El resultado es que todos estos pelos viajan a través de su aparato digestivo hasta llegar a su estómago, donde se acumulan y van formando pequeñas bolas peludas que entorpecen la digestión y provocan ardores al gato.

Los gatos que sufren de este problema, que son muchos y sobre todo en la edad adulta, pueden presentar un cuadro de vómitos, que les hará estar intranquilos y muy incómodos. Además están expulsando la comida que habían tomado, por lo que pueden necesitar volver a comer para no sentirse debilitados. La causa de todo ello es que el pelo tragado es muy difícil de digerir, ya que los ácidos que los gatos tienen en el estómago no pueden hacerlo, convirtiéndose en una importante fuente de malestar para el animal.

Hoy día la ciencia aplicada a la nutrición animal ha evolucionado mucho y por eso es posible encontrar en el mercado alimentos y preparados que incluyen un componente especial que mitiga o elimina este problema. Muchas de las principales marcas en alimentación para gatos del mercado ya lo incluyen entre sus propuestas para las comidas de gatos adultos, por lo que si vuestros gatos presentan síntomas, sería una buena idea comenzar a probar alguno de estos alimentos que rápidamente solucionarán el problema y proporcionarán a vuestro gato el bienestar que necesita.

Estrés en los gatos

Estrés en los gatos

Al igual que las personas, los gatos de este siglo también sufren de estrés. Muchas veces este estado se manifiesta como reflejo de la situación que está viviendo su dueño. Si está atravesando una etapa difícil, laboral o personalmente, en la que el estrés o la depresión están afectándole más de lo normal y de una forma nada pasajera, su gato lo notará y comenzará a mostrar síntomas de estrés.

El gato también puede sufrir estrés como resultado de algún trastorno de salud al que aún no hayamos puesto remedio. De la misma manera, el estrés puede causar trastornos en su organismo que repercutirán en su salud si no lo solucionamos lo antes posible.

También podemos encontrarnos con trastornos de estrés de índole más temporal, o incuso puntual, desencadenados por obras en la casa o en el edificio, visitas que no son del agrado del animal o algún tipo de cambio en el entorno del animal, de entre los que habría que destacar la llegada de un nuevo miembro a la familia, ya sea una nueva mascota o un recién nacido, por ejemplo.

Para detectar cuanto antes los síntomas de que nuestro gato padece de estrés y poner remedio a esta situación deberemos observar si se produce alguna anomalía en su comportamiento.

Las muestras más habituales son un carácter más agresivo o una excesiva limpieza, más compulsiva que la habitual que los gatos tienen por rutina. En el segundo caso, este exceso de higiene podría llevar a problemas de piel o de pérdida de pelo.

También podemos observar pruebas físicas que nos indicarán que nuestro gato está sufriendo unos elevados niveles de estrés. Entre ellas encontraríamos los vómitos, las diarreas y el aumento en la frecuencia de la micción, que además se produciría en lugares que no son los habituales y de manera poco ordenada.

Si detectas alguno de estos síntomas puede ser buena idea que consultes con el veterinario para poder poner solución cuanto antes y lograr la tranquilidad y el bienestar de tu gato.