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Perro come calcetín

Perro come calcetín

perro calcetinHabitualmente los perros nos sorprenden y nos obligan a saber reaccionar ante situaciones de todo tipo, como cuando se comen un calcetín, algo bastante habitual y uno de los sustos que nuestro can puede darnos. En las siguientes líneas explicaremos paso por paso qué hacer si nuestro perro se ha tragado un calcetín.

Pero antes de seguir, para evitar males mayores hay dos puntos a tener en cuenta, el primero es el adiestramiento. Un perro bien adiestrado sabe lo que tiene que hacer y lo que no. La educación es importante, también para garantizar la seguridad de nuestras mascotas.

El otro aspecto es el orden de la casa. Los perros son como niños pequeños, sienten curiosidad por todo y por eso se acercan a inspeccionar todas aquellas cosas que les llaman la atención. Un calcetín tirado por el suelo puede convertirse en un objeto sumamente interesante para nuestra mascota, por eso hay que guardarlo en un sitio apropiado, para evitar que lo encuentre antes que nosotros.

Si el perro se ha comido el calcetín antes de que pudiéramos tomar medidas, pueden darse dos casos. El primero es que nos demos cuenta porque observamos algo extraño en él, entonces debemos acudir inmediatamente al veterinario para que proceda al tratamiento más indicado.

Si el calcetín ha llegado ya al intestino puede ser necesario practicarle una endoscopia, una intervención que se realiza de manera bastante habitual y que no debe preocuparnos, ya que siempre se lleva a cabo en condiciones de seguridad.

Lo más habitual, sin embargo, es que el perro consiga eliminar el calcetín a través de las heces o los vómitos. De forma natural, nuestro can se deshace del problema y a nosotros sólo nos queda observarlo durante unos días para asegurarnos de que todo va bien.

De todas formas, insistimos en que lo más importante es la prevención, así que está en nuestra mano poner los medios a nuestro alcance para evitar que se produzcan situaciones que pongan en riesgo la salud de nuestro animal, porque lo que hoy es un calcetín mañana puede ser un objeto con aristas o un medicamento

Enfermedad inflamatoria intestinal

Enfermedad inflamatoria intestinal

La enfermedad inflamatoria intestinal en gatos es una dolencia que afecta a muchos individuos y sin embargo no es sencillo averiguar las causas concretas que la producen. Por suerte, sí que es posible detectar una serie de síntomas que pueden ayudarnos a cogerla a tiempo.

Es conocido que este trastorno afecta al sistema inmunológico del tejido linfático que se asocia al intestino, produciendo también alteraciones en la barrera mucosa de este órgano, que inciden directamente en su permeabilidad. Esta configuración de la enfermedad nos hace pensar que podría tratarse de una hipersensibilidad localizada que se produciría como respuesta a antígenos de la misma mucosa o de la luz intestinal.

El indicador más preciso de la presencia de este trastorno es la pérdida de peso, rápida y continuada, que harán que nuestro gato entre en un estado muy similar al de la anorexia. Esta última, en un grado intermitente o completo puede también constituir prueba por sí misma.

Los vómitos son otro de los síntomas más claros de la presencia de esta enfermedad. En este caso los vómitos tienen una gran carga de bilis, por lo que al inspeccionar el color del vómito, tendremos la pista necesaria.

Las heces son otro indicio si observamos que su presencia se ha transformado, que tiene un aspecto viscoso, mucoso o con machas oscuras que pueden denotar la presencia de sangre. La diarrea sería otra posibilidad, aunque, como algunos de los otros síntomas citados, también puede obedecer a otras causas.

La combinación de varios de estos síntomas nos está diciendo que existe una gran posibilidad de un trastorno intestinal en nuestro gato y deberíamos llevarlo al veterinario para que éste procediera a hacerle un examen completo con palpación abdominal, que concluyese en un diagnóstico son su tratamiento correspondiente.

Pese a que este trastorno se suele dar generalmente en gatos en edad adulta y avanzada, también existen casos en gatos más jóvenes, por lo que al menor síntoma es importante llevar al gato a su especialista para poder poner remedio cuanto antes.