(+34) 93 779 03 11 info@fontfreda.net

El verano es una época estupenda que nos permite pasar más tiempo con nuestro perro, sin embargo debemos estar alerta a algunos riesgos específicos que esta estación conlleva para nuestras mascotas.

El golpe de calor, la deshidratación o las quemaduras en las almohadillas son tres de los principales riesgos para nuestro perro en verano. El primero de ellos es el causante de muchas muertes de perros cada año por estas fechas. Las causas de que se produzca el golpe de calor son las altas temperaturas unidas a una falta de hidratación y/o a un exceso de ejercicio.

Para prevenir daños en la salud de nuestro perro por este motivo, deberemos tener en cuenta una serie de medidas básicas entre las que se encuentran evitar los paseos y los juegos a pleno sol en las horas centrales del día, que son las más calurosas. Asegurarnos de que nuestro perro cuenta con la suficiente hidratación, aunque tampoco en exceso. Y, sobre todo, no olvidarnos de él en recintos pequeños que pueden alcanzar altísimas temperaturas en poco tiempo, como el coche.

Evitar que nuestro perro se deshidrate es también responsabilidad nuestra. Está claro que hay que proporcionarle agua suficiente, pero esta necesidad se hace extensible a los paseos, viajes y desplazamientos. Por eso, nos conviene tenerlos previstos para llevar siempre con nosotros una botella o algún recipiente con agua limpia y tan fresca como sea posible (no hace falta que esté helada), con la que poder calmar la sed de nuestro perro fuera de casa.

Por último, no podemos pasar por alto el riesgo de las quemaduras en las almohadillas. Igual que los humanos notamos el calor y nos llegamos a quemar al caminar descalzos en verano sobre el asfalto, el borde de la piscina o la arena de la playa; nuestro perro también sufre esa desagradable sensación. Para evitarlo tenemos que tratar de distribuir nuestros paseos con él en los horarios de menor incidencia solar del día y además, en los días más calurosos trataremos de planear recorridos que incluyan caminos de césped y tierra, en vez de asfalto, que concentra el calor más y durante más tiempo.