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Vacaciones especiales en Barcelona, hotel canino

Muy cerca de Barcelona se sitúa uno de los mejores hoteles para mascotas de España. En la boarding kennels de Gelida- Barcelona todo está pensado para que tus días de descanso se conviertan en una experiencia muy agradable para tu perro, como unas vacaciones para ambos de las que salir contento y con las pilas cargadas.

El personal de este hotel para perros ubicado en Gelida, cerca de Barcelona, se encarga de su cuidado durante 24 horas al día. La atención personalizada es una de las máximas de la dirección de Boarding Kennels, y su forma de hacer tangible el amor por los animales que sienten. De hecho, tan solo se admiten veinte ejemplares a la vez como máximo, garantizando así el cuidado individualizado de cada mascota.

Las instalaciones de este singular hotel para perros incluyen un amplio espacio al aire libre de más de cien metros cuadrados para que puedan jugar y hacer deporte a su antojo. Allí podrán resguardarse del sol a la sombra de los árboles cuando así lo decidan y sentirse seguros, ya que la tierra que compone el suelo se limpia tres veces al día.

Además, no tenemos que preocuparnos tampoco de la temida leishmaniosis, ya que la altura a la que se ubica este hotel para perros en el monte  y la brisa que muchos días se convierte en viento, hay menos riesgo y engeneral,  los mosquitos se mantienen lejos de las fronteras de este remanso de bienestar para nuestras mascotas.

Por último, también podremos decidir si preferimos que nuestro can pase la noche en una caseta o dentro de la casa. Si optamos por la casa, durante los meses de invierno tenemos la posibilidad de elegir que haya o no calefacción. De esta forma, nuestro perro no verá sus rutinas variadas con respecto a la vida diaria que lleva con nosotros.

En Fontfreda todo está listo para que tu perro disfrute de unos días de relax a la vez que lo haces tú, trae a tu mascota a conocer el que se convertirá muy pronto en su hotel favorito.

Cuida tu perro en verano

Cuida tu perro en verano

El verano es una época estupenda que nos permite pasar más tiempo con nuestro perro, sin embargo debemos estar alerta a algunos riesgos específicos que esta estación conlleva para nuestras mascotas.

El golpe de calor, la deshidratación o las quemaduras en las almohadillas son tres de los principales riesgos para nuestro perro en verano. El primero de ellos es el causante de muchas muertes de perros cada año por estas fechas. Las causas de que se produzca el golpe de calor son las altas temperaturas unidas a una falta de hidratación y/o a un exceso de ejercicio.

Para prevenir daños en la salud de nuestro perro por este motivo, deberemos tener en cuenta una serie de medidas básicas entre las que se encuentran evitar los paseos y los juegos a pleno sol en las horas centrales del día, que son las más calurosas. Asegurarnos de que nuestro perro cuenta con la suficiente hidratación, aunque tampoco en exceso. Y, sobre todo, no olvidarnos de él en recintos pequeños que pueden alcanzar altísimas temperaturas en poco tiempo, como el coche.

Evitar que nuestro perro se deshidrate es también responsabilidad nuestra. Está claro que hay que proporcionarle agua suficiente, pero esta necesidad se hace extensible a los paseos, viajes y desplazamientos. Por eso, nos conviene tenerlos previstos para llevar siempre con nosotros una botella o algún recipiente con agua limpia y tan fresca como sea posible (no hace falta que esté helada), con la que poder calmar la sed de nuestro perro fuera de casa.

Por último, no podemos pasar por alto el riesgo de las quemaduras en las almohadillas. Igual que los humanos notamos el calor y nos llegamos a quemar al caminar descalzos en verano sobre el asfalto, el borde de la piscina o la arena de la playa; nuestro perro también sufre esa desagradable sensación. Para evitarlo tenemos que tratar de distribuir nuestros paseos con él en los horarios de menor incidencia solar del día y además, en los días más calurosos trataremos de planear recorridos que incluyan caminos de césped y tierra, en vez de asfalto, que concentra el calor más y durante más tiempo.

¿Puedo ir a la playa con mi perro?

¿Puedo ir a la playa con mi perro?

Como muchos dueños de perros saben, la Ley de Costas en vigor en nuestro país prohíbe a los animales acceder a las playas españolas. También es verdad que aunque no se puede hablar de que haya claras excepciones, sí que hay momentos, lugares y formas de poder ir a la playa con tu perro tranquilamente.

Acudir a la playa fuera de la temporada alta. El turismo es uno de los motores económicos de España y por eso en los momentos de mayor afluencia de visitantes a las zonas costeras suele haber un mayor control de las playas. Pasear por una playa en pleno agosto a media mañana con nuestro perro puede ser una utopía, por eso lo mejor es limitar nuestras visitas a la playa al invierno, donde con mayor seguridad no tendremos problemas o incluso a la primavera o el otoño, si sabemos elegir bien.

El horario también importa. Incluso las playas más solicitadas de nuestro país se vacían cuando se acerca la noche. En ese momento podemos aprovechar para dar un paseo con nuestro perro sin que nadie nos llame la atención.

El tipo de playa que elijamos también es importante. Normalmente, las playas que se ubican en las localidades están más controladas que las que hay lejos de ellas. Lo mismo sucede si comparamos una playa grande con una pequeña, o una de arena con una de roca. Elegir bien puede ayudarnos a dar ese deseado paseo por la playa con nuestro perro.

En cualquier caso, siempre deberemos llevar al perro atado, como mínimo, y con bozal, mejor aún; de esta forma no estamos incumpliendo otro tipo de normativas que nos responsabilizan de lo que haga nuestra mascota. Por supuesto no hay que olvidarse de las bolsas para recoger los excrementos.

Si decidimos pasar una jornada en playa acompañados por nuestro perro, deberemos situarnos en algún lugar que nos permita atar la correa o, si no lo hay, llevarlo nosotros mismos. Por ejemplo hacernos con un poste de madera y clavarlo bien en la arena, amarrando a él la correa de nuestro perro, para que no pueda andar suelto sino sólo cuando nosotros lo acompañemos en su paseo.

Las alergias del perro en verano

Las alergias del perro en verano

Las altas temperaturas de la primavera y sobre todo, del verano, son el caldo de cultivo idóneo para las alergias en el perro. Saber detectarlas es fundamental para poder tratarlas, aunque en muchos casos no todo es lo que parece y lo que se muestra como una simple alergia puede ser en realidad alguna enfermedad más grave que está afectando a nuestro perro.

Cuando un perro contrae una alergia de tipo cutáneo, es decir, las que afectan a la piel, comenzará a manifestar una serie de comportamientos que nos darán la pista de lo que sucede. El más evidente es el rascado.

El perro se rasca de manera suave o incluso de manera violenta e insistente, en algunos casos. Además de que podemos ver este comportamiento, muchas veces existen otras pruebas de que nuestro perro se ha estado rascando y una de ellas es la ausencia de pelo en algunas zonas.

Como resultado del rascado continuo la piel se escama, presentándose en ocasiones con un aspecto similar a la caspa, y el pelo se cae. Veremos que existen zonas donde falta pelo. Puede ocurrir también que estos síntomas se acompañen de otros, como un olor más intenso. A pesar de que bañamos a nuestro perro y de que no hemos modificado los rituales de higiene que seguimos con él habitualmente, su olor es más fuerte y característico.

Cualquiera de estos síntomas por separado deberían llevarnos a acudir al veterinario con nuestro perro para que sea diagnosticado, pero aún con más motivo si presenta todos ellos.

Sin embargo, debemos estar alerta ya que lo que puede parecer una alergia de verano en nuestro perro, podría ser en realidad algo más grave como la leishmaniosis o incluso sarna, por ello no hay que descuidar la atención a comportamientos y cambios para poder aportar todos los detalles que sea posible en nuestra visita al veterinario.

Cómo separarte de tu perro por primera vez

Cómo separarte de tu perro por primera vez

Llegan las vacaciones y tus planes impiden que puedas llevar contigo a tu mascota. Separarte de tu perro siempre es duro, sobre todo la primera vez. Para que dejar a tu perro en una residencia de animales no suponga ningún problema para él, es importante seguir unas pautas antes de la primera separación.

Lo primordial es buscar una buena residencia canina, la mejor que puedas permitirte, ya que es la única forma de garantizar el bienestar de tu perro durante los días que estaréis alejados. Generalmente conviene reservar con tiempo para evitar problemas de plazas, que son bastante frecuentes en las mejores residencias de animales.

Prepara un informe en el que resumas el carácter de tu perro, sus preferencias y gustos a la hora de comer, a la hora de jugar y a la hora de dormir, de esta forma el personal de la residencia de animales elegida lo tendrá mucho más sencillo a la hora de tratar a tu perro como a él más le gusta.

Es recomendable que al despedirte de tu perro le dejes algún objeto o prenda que le recuerde a ti (por ejemplo algo que uséis cuando jugáis juntos) y que, si puede ser, contenga tu olor. De esta forma, no sentirá la separación de una manera tan acusada.

A la vuelta de las vacaciones, puedes encontrar que tu perro se muestra un poco arisco y reticente en el momento de recogerlo. Es normal, hay que tener en cuenta que puede ser que no haya comprendido el motivo de vuestra separación y se sienta dolido. Además de preguntar a los responsables de la residencia canina por su evolución en los días que ha estado a su cuidado, es muy importante que en las próximas semanas prestes una atención especial a tu mascota.

Con esos cuidados extra y todo tu cariño la situación se normalizará rápidamente y cada vez la separación y el reencuentro serán menos duros. De la misma forma que al conocer al personal de la residencia que has elegido para él, su llegada al centro será aceptada por tu perro de mucho mejor grado cada vez.

Viajar con mi perro

Viajar con mi perro

Llegan las vacaciones y es hora de decidir, un año más, si te quedas en casa o sales fuera. Pero si tienes pensado viajar a algún sitio deberás decidir qué hacer con tu mascota. Puedes optar por dejarla en alguna residencia canina, eligiendo bien para encontrar una donde tu perro sea tratado como en casa, o viajar con él. Para esto último necesitas conocer qué hoteles admiten perros.

La búsqueda de lugares de vacaciones donde no fuese un problema llevar a tu mascota contigo se planteaba como un reto difícil de superar, pero gracias a una nueva iniciativa web es posible encontrar a la primera hoteles que aceptan perros.

Utilizar buscadores de hoteles que acepten mascotas donde toda su oferta reúne una característica común, que tu perro será bienvenido. Si estás decidido a viajar con tu can, ésta puede ser una alternativa interesante. Te faltará encontrar si existe alguno de estos hoteles en el destino vacacional que tienes en mente y si las características de los que encuentras se ajustan a tus preferencias y presupuesto.

Seadmitenmascotas.com es otra página web parecida a la anterior pero con una oferta un poco más amplia, ya que recoge hoteles de todo el mundo donde se aceptan los perros. No tendrán tanta suerte aquéllos que se decidan por un crucero para pasar sus vacaciones, ya que la mayoría de ellos no admiten perros como norma general, salvo perros guía que acompañan a personas invidentes.

Lo mismo sucede en muchos apartamentos, casas rurales y paquetes vacacionales organizados, por eso lo mejor es informarse con antelación, para tener tiempo suficiente de buscar un buen alojamiento para nuestra mascota entre las mejores residencias caninas que pueda haber en el destino vacaional que hemos elegido.

Si esta es su opción y su destino vacional es la maravillosa ciudad de Barcelona, en la Residencia Fontfreda estaremos encantados de poder alojar a su mascota, unicamente alojamos perros y gatos.

Solo nos queda desearles que tengan un feliz verano y disfruten lo máximo posible de sus vacaciones y mascotas.

Consejos para viajar en avión con tu mascota

Consejos para viajar en avión con tu mascota

La Semana Santa ha quedado atrás y ya estamos en plenas vacaciones de verano. Quienes tengan perro y estén planeando algún tipo de vacaciones que impliquen desplazamientos en avión deben tener claros una serie de aspectos que harán su viaje y el de sus mascotas más fácil y más agradable.

Lo primero es planear con tiempo el vuelo. Para ello es necesario que tengamos el pasaporte del animal, el microchip y la documentación relativa a vacunaciones preparados con suficiente antelación. Así evitaremos imprevistos de última hora que nos obliguen a dejar a nuestro perro o gato en tierra.

Hay que asegurarse también de que en la aerolínea elegida se permite llevar mascotas. No todas las admiten a bordo, especialmente las denominadas Low Cost, donde podemos encontrarnos con restricciones de todo tipo.

Unas semanas antes de la fecha del viaje conviene que vayamos acostumbrando al animal a la jaula o bolsa donde serán transportados durante el vuelo. De esta forma eliminaremos una gran carga de estrés que podría producirse en el animal, caso de meterle en dicho habitáculo y subirle a un avión, todo a la vez.

El día del desplazamiento deberemos etiquetar adecuadamente la jaula o bolsa donde viajará el animal. Es importante que siempre vaya identificada porque evitaremos sorpresas desagradables. También se aconseja detallar en la misma etiqueta las instrucciones de alimentación.

En el suelo de la jaula o bolsa, es bastante recomendable colocar periódicos o una manta vieja, por lo que pudiera pasar… pero no juguetes, huesos ni peluches, que no están permitidos por razones de seguridad.

Si creemos que nuestro perro o gato pueden marearse durante el trayecto, entonces no deberemos suministrarles ningún tipo de bebida ni alimento en las cuatro o seis horas anteriores al viaje en avión. Nunca los sedaremos, ya que narcotizarles sólo puede provocar que se enfríe durante el vuelo y que además tarde más en acostumbrarse a su nuevo entorno.

Por último, no hay que olvidarse de que en algunos países existen normas de cuarentena que afectan a todo animal que cruce sus fronteras, por lo que tenemos que informarnos de cómo son las normas a este respecto en el destino elegido.

Sacar a pasear al gato

Sacar a pasear al gato

Londres, Nueva York, Berlín, importantes ciudades de todo el mundo se están apuntando a la moda que hace furor entre los dueños de gatos. Comenzó considerándose una extravagancia pero sacar a pasear al gato por la calle es una actividad que cada día tiene más seguidores… y también en Barcelona!

Sin embargo, es fácil deducir que pasear con un gato por la calle, aunque divertido, tiene bastantes complicaciones. En cierta manera, puede compararse con los paseos acompañados de un perro, aunque debido a factores psicológicos y fisiológicos del gato hacen que existan algunos puntos bastante distintos y que no podemos tomar a la ligera.

En primer lugar, es muy probable que el gato no vaya a obedecer nuestras órdenes como lo haría un perro. Por eso, podemos encontrarnos en el centro de Barcelona buscando a nuestra mascota que ha desaparecido de nuestra vista y no vuelve aunque la llamamos, o que ha trepado a algún árbol o monumento y no quiere bajar. Cosas del destino.

Otro aspecto a tener en cuenta son las diferencias anatómicas entre los canes y los mininos. Mientras que los primeros tienen bastante limitada su capacidad para trepar, arquearse o colarse por sitios recónditos, para los segundos es casi ley de vida.

Los gatos también son animales curiosos y cuando se les saca a la calle reciben miles de estímulos que hacen que puedan salir disparados hacia una grieta en una pared o una alcantarilla porque han detectado presencia de roedores o pájaros y quieren ser los primeros en saludarles.

Por último, para salir a pasear con nuestro gato por Barcelona y alrededores o cualquier otro lugar del planeta necesitaremos una correa adecuada para este tipo de animal, por lo que deberemos adquirir una específica para gatos, que no le dañe y que nos permita disfrutar a ambos del paseo y llegar a casa juntos, sanos y salvos.

Mi gato no bebe agua

Mi gato no bebe agua

Los gatos suelen hacer gala de su personalidad y pocas veces podemos decidir por ellos, sin embargo hay ocasiones en que debemos actuar, sobre todo si observamos que nuestro gato no bebe agua.

A veces al minino le da por beber menos cantidad de lo que suele ser habitual en él y esta situación puede desembocar en casos más extremos, si se niega rotundamente a hidratarse en varias horas. Se han dado situaciones en que un gato no ha bebido agua en un día entero.

Las causas que pueden motivar este tipo de comportamientos son variadas y dependiendo de qué se trate deberemos actuar de una forma u otra para garantizar el bienestar de nuestro gato.

Podría tratarse de un simple capricho porque no sienta mucha sed, que no le guste el sabor del agua (si por ejemplo el agua del grifo es bastante dura y le sabe a metal) o que la encuentre demasiado caliente para lo que preferiría.

Cualquiera de estos motivos tendría una solución relativamente fácil. Podríamos filtrar el agua o añadirle algún cubito de hielo. Incorporar algo de agua proveniente de alguna de sus latas de comida también podría ayudar, al añadirle un poco de sabor extra.

No obstante, cuando el gato no bebe agua también puede ser un síntoma de que padece algún tipo de trastorno de salud. Problemas en los riñones, como piedras, o una infección de vejiga  podrían estar detrás de su falta de sed.

Si además de darnos cuenta de que nuestro gato bebe poca o nada de agua, notamos ciertos síntomas como mal aliento, sequedad nasal y bucal, falta de elasticidad en la piel y un comportamiento más decaído de lo habitual, deberemos llevarlo al veterinario para que después de practicarle un reconocimiento, nos informe del estado de salud de nuestro gato y nos indique un tratamiento.

 

Grupos de perros

Grupos de perros

Hay gente que baja a pasear al perro en compañía de algún otro miembro de la familia, o solos, pero en muchos casos al final es habitual que se junten varios dueños de distintos perros que suelen pasear por un mismo lugar en los denominados grupos de perros.

En Barcelona se pueden encontrar en casi todos los barrios, de hecho, un mismo perro puede pertenecer a diferentes grupos perrunos dependiendo de con qué miembro de la familia baje a pasear o del día de la semana que sea.

En general, estos grupos son del todo beneficiosos de cara al animal, por la socialización, un proceso importante en su desarrollo. Sin embargo, en ocasiones los grupos de perros son fuente de tensiones entre sus miembros humanos y éstas a veces repercuten en el bienestar de los animales.

Al igual que sucede en cualquier tipo de relación entre personas, ya sea laboral, personal, de vecinos, etc. en el día a día y con la convivencia puede haber roces, diferencias de opinión o incluso discusiones, si la cosa se va de las manos.

De la misma manera que sucede con los padres cuando van a ver un encuentro deportivo de sus hijos, los miembros humanos de los grupos de perros, al pasear y ver interactuar a sus mascotas pueden expresar opiniones que molesten a otros dueños, al tener como objeto de los comentarios o las críticas a su animal.

También puede suceder que el tema objeto del conflicto no tenga nada que ver con los perros, ni con los animales, ni con los paseos, sino que se trate de un asunto totalmente ajeno a las mascotas.

En cualquiera de los casos, el deterioro de las relaciones entre los miembros del grupo de perros incide directamente sobre las rutinas de nuestros animales, bien porque dejan de ver a alguno de sus compañeros de juegos, bien porque cambian de lugar de paseo. Por eso, antes de tomar decisiones que puedan afectar a nuestro perro deberemos valorar las consecuencias que nuestros actos podrían tener sobre su felicidad.