Bañar a tu gato

A pesar de la fama bien merecida de limpios que tienen los gatos, también necesitan de nuestra ayuda para garantizar que su aseo es el correcto. Sin embargo sus instintos juegan en nuestra contra y es que nuestra mascota probablemente odie el agua… upsss.
Este “pequeño problema” no puede impedir que sigamos adelante con nuestro plan de aseo para el gato ya que de otra manera estamos poniendo su salud en riesgo, tal y como los veterinarios y especialistas de residencias de animales ponen de manifiesto.
Lo más recomendable, tal y como nos aseguran trabajadores de guarderías para gatos, es comenzar con los baños periódicos cuando el animal es todavía un cachorro. Si se espera a que el gato entre en la edad adulta para comenzar con los baños, las posibilidades de éxito se reducen considerablemente.
Para las primeras experiencias bañando a nuestro gato es conveniente prescindir de la ducha. Este instrumento, además de desagradarles sobremanera, puede asustarles y provocar su huída. Por tanto, deberemos comenzar con lavados manuales practicados con mucho mimo y mucha suavidad.
Para hacerlo más fácil puede llenarse un cubo o una palangana con tres dedos de agua y no mucho más. Esta profundidad permitirá al gato sentirse seguro y al control de la situación. La temperatura del agua tiene que ser lo más próxima posible a la temperatura corporal del animal, así evitaremos reacciones bruscas provocadas por cambios de temperatura.
Hablar al gato mientras se procede al baño es una buena idea. Si el animal nota la tranquilidad en nuestro tono de voz, él también se mostrará más relajado y con una mejor predisposición. Durante el proceso hay que utilizar champús específicos para felinos. Los de humanos y los de perros no sirven. Cada piel tiene su ph y éste es distinto en cada especia, por lo que no es conveniente utilizar productos que no sean para gatos ya que corremos el riesgo de provocarle alergias o picores.
A la hora de secar a nuestra mascota evitaremos utilizar el secador de mano, al menos las primeras veces. Emplearemos una toalla y siempre trataremos de ser meticulosos en el proceso de secado, ya que no es bueno dejar al animal con humedad.
Si nos da miedo hacerlo o no sabemos cómo bañar a nuestro gato, las primeras veces conviene acudir a alguna residencia de animales o guardería de gatos para solicitar este servicio. Allí nuestra mascota será atendida por profesionales que te garantizan un aseo y revisión adecuados y mucha tranquilidad.

