El cajón del gato es fuente de preocupaciones, aunque se trata de la única solución posible para que la convivencia de todos los habitantes de la casa sea higiénica. Una de las primeras decisiones que debemos tomar a este respecto tiene que ver con el tipo de relleno que pondremos en el cajón.

La arena de sepiolita es la más común. Su ventaja principal es su precio, se trata de la opción más barata, y lo sencilla que es de encontrar, ya que puede comprarse incluso en tiendas de bricolaje y decoración de jardín. La desventaja de este método es que su baja calidad hace que desprenda más residuo al aire, generando polvo y haciendo necesario renovarla cada día.

La arena aglomerada, generalmente elaborada a partir de bentonita, es una opción que nos lo pone más fácil a la hora de mantener limpio el cajón, ya que en contacto con algo húmedo se compacta, separándose del resto de terrones limpios, por lo que podemos localizar y retirar los desechos rápida y fácilmente. La desventaja de este material es que suelta aún más polvo que la opción anterior, ya que entre sus componentes suele contar con cuarzo o sílice.

El relleno biodegradable sería la alternativa más ecológica para el relleno del cajón de nuestro gato. Está compuesta de elementos vegetales y reciclados entre los que se encuentran la piel de naranjas o papel de periódico y las piñas procedentes de los pinos. Esta opción es significativamente más cara que las otras, aunque también es verdad que dura muchísimo más que los rellenos comentados anteriormente. Además es mejor para nuestro gato y para el medio ambiente.

Por último, el relleno de gel de sílice, el relleno de cajón de gato más polémico. Su absorbencia es mucho mayor que la de las opciones anteriores y además consigue neutralizar los olores procedentes de los excrementos del gato de forma totalmente efectiva. Sin embargo, no es la alternativa más responsable si pensamos en el medio ambiente y mucho menos en nuestro gato, ya que hay corrientes teóricas que defienden que esta sustancia puede ser cancerígena.