Los gatos suelen hacer gala de su personalidad y pocas veces podemos decidir por ellos, sin embargo hay ocasiones en que debemos actuar, sobre todo si observamos que nuestro gato no bebe agua.

A veces al minino le da por beber menos cantidad de lo que suele ser habitual en él y esta situación puede desembocar en casos más extremos, si se niega rotundamente a hidratarse en varias horas. Se han dado situaciones en que un gato no ha bebido agua en un día entero.

Las causas que pueden motivar este tipo de comportamientos son variadas y dependiendo de qué se trate deberemos actuar de una forma u otra para garantizar el bienestar de nuestro gato.

Podría tratarse de un simple capricho porque no sienta mucha sed, que no le guste el sabor del agua (si por ejemplo el agua del grifo es bastante dura y le sabe a metal) o que la encuentre demasiado caliente para lo que preferiría.

Cualquiera de estos motivos tendría una solución relativamente fácil. Podríamos filtrar el agua o añadirle algún cubito de hielo. Incorporar algo de agua proveniente de alguna de sus latas de comida también podría ayudar, al añadirle un poco de sabor extra.

No obstante, cuando el gato no bebe agua también puede ser un síntoma de que padece algún tipo de trastorno de salud. Problemas en los riñones, como piedras, o una infección de vejiga  podrían estar detrás de su falta de sed.

Si además de darnos cuenta de que nuestro gato bebe poca o nada de agua, notamos ciertos síntomas como mal aliento, sequedad nasal y bucal, falta de elasticidad en la piel y un comportamiento más decaído de lo habitual, deberemos llevarlo al veterinario para que después de practicarle un reconocimiento, nos informe del estado de salud de nuestro gato y nos indique un tratamiento.