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Londres, Nueva York, Berlín, importantes ciudades de todo el mundo se están apuntando a la moda que hace furor entre los dueños de gatos. Comenzó considerándose una extravagancia pero sacar a pasear al gato por la calle es una actividad que cada día tiene más seguidores… y también en Barcelona!

Sin embargo, es fácil deducir que pasear con un gato por la calle, aunque divertido, tiene bastantes complicaciones. En cierta manera, puede compararse con los paseos acompañados de un perro, aunque debido a factores psicológicos y fisiológicos del gato hacen que existan algunos puntos bastante distintos y que no podemos tomar a la ligera.

En primer lugar, es muy probable que el gato no vaya a obedecer nuestras órdenes como lo haría un perro. Por eso, podemos encontrarnos en el centro de Barcelona buscando a nuestra mascota que ha desaparecido de nuestra vista y no vuelve aunque la llamamos, o que ha trepado a algún árbol o monumento y no quiere bajar. Cosas del destino.

Otro aspecto a tener en cuenta son las diferencias anatómicas entre los canes y los mininos. Mientras que los primeros tienen bastante limitada su capacidad para trepar, arquearse o colarse por sitios recónditos, para los segundos es casi ley de vida.

Los gatos también son animales curiosos y cuando se les saca a la calle reciben miles de estímulos que hacen que puedan salir disparados hacia una grieta en una pared o una alcantarilla porque han detectado presencia de roedores o pájaros y quieren ser los primeros en saludarles.

Por último, para salir a pasear con nuestro gato por Barcelona y alrededores o cualquier otro lugar del planeta necesitaremos una correa adecuada para este tipo de animal, por lo que deberemos adquirir una específica para gatos, que no le dañe y que nos permita disfrutar a ambos del paseo y llegar a casa juntos, sanos y salvos.