Hay gente que baja a pasear al perro en compañía de algún otro miembro de la familia, o solos, pero en muchos casos al final es habitual que se junten varios dueños de distintos perros que suelen pasear por un mismo lugar en los denominados grupos de perros.

En Barcelona se pueden encontrar en casi todos los barrios, de hecho, un mismo perro puede pertenecer a diferentes grupos perrunos dependiendo de con qué miembro de la familia baje a pasear o del día de la semana que sea.

En general, estos grupos son del todo beneficiosos de cara al animal, por la socialización, un proceso importante en su desarrollo. Sin embargo, en ocasiones los grupos de perros son fuente de tensiones entre sus miembros humanos y éstas a veces repercuten en el bienestar de los animales.

Al igual que sucede en cualquier tipo de relación entre personas, ya sea laboral, personal, de vecinos, etc. en el día a día y con la convivencia puede haber roces, diferencias de opinión o incluso discusiones, si la cosa se va de las manos.

De la misma manera que sucede con los padres cuando van a ver un encuentro deportivo de sus hijos, los miembros humanos de los grupos de perros, al pasear y ver interactuar a sus mascotas pueden expresar opiniones que molesten a otros dueños, al tener como objeto de los comentarios o las críticas a su animal.

También puede suceder que el tema objeto del conflicto no tenga nada que ver con los perros, ni con los animales, ni con los paseos, sino que se trate de un asunto totalmente ajeno a las mascotas.

En cualquiera de los casos, el deterioro de las relaciones entre los miembros del grupo de perros incide directamente sobre las rutinas de nuestros animales, bien porque dejan de ver a alguno de sus compañeros de juegos, bien porque cambian de lugar de paseo. Por eso, antes de tomar decisiones que puedan afectar a nuestro perro deberemos valorar las consecuencias que nuestros actos podrían tener sobre su felicidad.