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Llegan las vacaciones y tus planes impiden que puedas llevar contigo a tu mascota. Separarte de tu perro siempre es duro, sobre todo la primera vez. Para que dejar a tu perro en una residencia de animales no suponga ningún problema para él, es importante seguir unas pautas antes de la primera separación.

Lo primordial es buscar una buena residencia canina, la mejor que puedas permitirte, ya que es la única forma de garantizar el bienestar de tu perro durante los días que estaréis alejados. Generalmente conviene reservar con tiempo para evitar problemas de plazas, que son bastante frecuentes en las mejores residencias de animales.

Prepara un informe en el que resumas el carácter de tu perro, sus preferencias y gustos a la hora de comer, a la hora de jugar y a la hora de dormir, de esta forma el personal de la residencia de animales elegida lo tendrá mucho más sencillo a la hora de tratar a tu perro como a él más le gusta.

Es recomendable que al despedirte de tu perro le dejes algún objeto o prenda que le recuerde a ti (por ejemplo algo que uséis cuando jugáis juntos) y que, si puede ser, contenga tu olor. De esta forma, no sentirá la separación de una manera tan acusada.

A la vuelta de las vacaciones, puedes encontrar que tu perro se muestra un poco arisco y reticente en el momento de recogerlo. Es normal, hay que tener en cuenta que puede ser que no haya comprendido el motivo de vuestra separación y se sienta dolido. Además de preguntar a los responsables de la residencia canina por su evolución en los días que ha estado a su cuidado, es muy importante que en las próximas semanas prestes una atención especial a tu mascota.

Con esos cuidados extra y todo tu cariño la situación se normalizará rápidamente y cada vez la separación y el reencuentro serán menos duros. De la misma forma que al conocer al personal de la residencia que has elegido para él, su llegada al centro será aceptada por tu perro de mucho mejor grado cada vez.